Yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos: “Dice Jehová el Señor, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados”. Isaías 56:7-8.

BIBLIA EN AUDIO MP3 REINA VALERA 1960

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La Biblia

Contiene la mente de Dios, la condición del hombre, el camino de salvación, el destino de los pecadores y la bienaventuranza de los creyentes. Sus historias son verdaderas y sus decretos son inmutables. Léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para ser santo. Contiene luz para guiarte, alimento para sustentarte y consuelo para animarte. Es el mapa del viajero, es el bastón del peregrino, la brújula del piloto, la espada del soldado, el cielo es abierto y las puertas del infierno son descubiertas. Jesucristo es su tema principal, nuestro bienestar es su propósito y la gloria de Dios es su finalidad. Debe llenar la mente, gobernar el corazón y guiar los pasos. Léela con calma, con frecuencia y con oración. Te ha sido dada en la vida, será abierta en el juicio y será recordada para siempre. Incluye las mayores responsabilidades, recompensará los mayores trabajos y condenará a todos los que tratan con ligereza su sagrado contenido.

jueves, 23 de abril de 2015

Dios hace las cosas nuevas para nosotros.

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Dios hace las cosas nuevas para nosotros.

Isaías 43:18-19. No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Salmos 100:4. Entrad por Sus puertas con acción de gracias, y a Sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid Su nombre.

La vida cristiana normal, bajo el punto de vista de la Palabra de Dios, es una vida de victoria, no de acuerdo a los parámetros humanos sino a los de Dios. La vida de victoria sobrenatural es aquella que triunfa en medio de las dificultades y luchas de la vida. A los ojos de Dios la victoria no es necesariamente resultadista sino cuestión de carácter. Cualquier persona cuando todo le sale bien está contenta y se siente un "gigante triunfador", pero Dios se agrada más de aquél que aún en medio de su problema o dolor mantiene una actitud victoriosa. Esa actitud de victoria es la que necesitamos aprender, independientemente de las circunstancias que nos rodean. VICTORIA es firmeza para no caer; constancia para no detenerse; crecimiento para no debilitarse.

Veamos la definición de “Victoria”: “Es la actitud interior de fe que nos impulsa a vivir independientemente de las circunstancias que nos rodean, creyendo en el cumplimiento de las promesas fieles de Dios”

Quiero compartir la siguiente ilustración: Un campesino, que luchaba con muchas dificultades, poseía algunos caballos para que lo ayudasen en los trabajos de su pequeña hacienda. Un día, su capataz le trajo la noticia de que uno de los caballos había caído en un viejo pozo abandonado. El pozo era muy profundo y seria extremadamente difícil sacar el caballo de allí. El campesino fue rápidamente hasta el lugar del accidente, y revisó la situación, asegurándose que el animal no se había lastimado. Pero, por la dificultad y el alto precio para sacarlo del fondo del pozo, creyó que no valía la pena invertir en la operación de rescate. Tomó, entonces, la difícil decisión: Determinó que el capataz sacrificase al animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo, allí mismo. Y así se hizo. Los empleados, comandados por el capataz, comenzaron a lanzar tierra adentro del pozo de forma de cubrir al caballo. Pero, a medida que la tierra caía en el animal, éste la sacudía y se iba acumulando en el fondo, posibilitando al caballo para ir subiendo. Los hombres se dieron cuenta que el caballo no se dejaba enterrar, sino al contrario, estaba subiendo hasta que finalmente, consiguió salir! Si estas "allá abajo", sintiéndote poco valorado, y los otros lanzan sobre ti la tierra de la incomprensión, la falta de oportunidad y de apoyo, recuerda el caballo de esta historia. No aceptes la tierra que tiraron sobre ti, sacúdela y sube sobre ella. Y cuanto más tiraren, mas iras subiendo, subiendo, subiendo... alabando, adorando, confiando en el que todo lo puede por nosotros: nuestro Hacedor y Dios, Padre, Hijo (Jesucristo) y Espíritu Santo.

Muchos creen que estar atribulados, en apuros, perseguidos y derribados significa estar derrotados, pero no, podemos evitar la derrota si nos levantamos con el Espíritu de victoria en Cristo Jesús. Una cosa es perder un round de una pelea, y otra muy distinta es perder toda la pelea. No nos dejemos asustar e intimar por las tribulaciones, apuros, persecuciones y todo lo que nos quiere derribar, sino resistamos en el Nombre del Señor sabiendo que nuestra actitud de victoria nos guiará a la puerta de la victoria final.

Proverbios 24:16. Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse. 

Salmo 37:23-24. Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado porque Jehová sostiene su mano. No importa cuales sean las situaciones que hoy nos quieren derrotar y abatir, en el Nombre del Señor, y por obediencia a la Palabra de Dios, cambiemos la actitud de derrota, negativa por una nueva y bendecida: El Espíritu de victoria de nuestro Dios. No importa lo que estés atravesando, por más difícil que parezca. 

Decide ahora mismo levantarte en el Nombre del Señor y adoptar una actitud victoriosa en medio de los tiempos difíciles. Esa es la actitud que el Señor espera de aquellos que anhelan llegar a disfrutar la bendición final. 

Demos una mirada a la vida de un personaje de la Biblia al que en algún momento de la vida tuvo en contra todas las circunstancias. La Biblia nos dice que Josafat amaba mucho a Dios. Josafat seguía a Dios con todo su corazón. Un día cuando Josafat era rey de Israel, tuvo la oportunidad de verdaderamente confiar en Dios. El rey Josafat recibió unas noticias que causaron temor. Un día el guardia que estaba como atalaya de la ciudad trajo una nuevas muy terribles. Un enemigo venía. Estaban muy cerca de la ciudad los soldados de ese enemigo. El ejército era grande y poderoso. La situación aparentaba ser temerosa. 

Lo primero que hizo Josafat fue orar y pedir la ayuda de Dios. Josafat le pidió a toda la gente que no comiera por un día entero. En lugar de comer iban a orar y pedir la ayuda de Dios. Después Josafat se paró ante el pueblo y oró a Dios. Josafat alabó a Dios porque es poderoso y maravilloso. Pidió a Dios que le ayudara a derrotar a su enemigo. Josafat le dijo a Dios que no haría nada sin la ayuda de Dios.

Dios escuchó la oración de Josafat. Dios envió un mensajero llamado Jahaziel para hablar con toda la gente. Les dijo que escucharan el mensaje de Dios. Dijo: No tengan miedo ni se acobarden cuando vean ese gran ejército, porque la batalla no es de ustedes sino mía. Dios les dijo que esperaran hasta al día siguiente para pelear. Dios les dijo que cuando marcharan a la pelea iban a ver como Dios iba a ganar la batalla por ellos. Cuando Josafat escuchó las nuevas, se arrodilló y adoró a Dios. Estaba muy agradecido por la ayuda de Dios y por la benignidad de Dios para con él y con el pueblo. Le dio gracias a Dios por ser maravilloso. Temprano la siguiente mañana, Josafat y su ejército fueron a la pelea como les había dicho Dios. El rey Josafat le dijo al pueblo que tuvieran confianza en Dios y que le obedecieran. La gente salió a cantar cantos a Dios y empezaron a tocar música muy hermosa. Cantaron ante el ejército de enemigos. Los músicos dijeron: “Den gracias al Señor; su gran amor perdura para siempre.”

Mientras cantaban Dios puso emboscadas contra los enemigos. Esto quiere decir que vino otro enemigo y peleó en contra de ellos. Estaban sorprendidos. Los dos enemigos pelearon hasta que habían sido derrotados los dos. Cuando Josafat y su ejército llegaron a la orilla donde podían ver, quedaron atónitos con lo que Dios hizo. Dios había ganado la batalla. Cuando el ejército regresó a la ciudad, alabaron a Dios y le dieron gracias por haber ganado la batalla por ellos. Tocaron flautas, panderos y arpas en el templo como alabanza a Dios y para darle las gracias por haber liberado al pueblo de sus enemigos.

Porque Josafat amaba a Dios, tuvo paz durante su vida y su reinado. Como Josafat, hay veces que tenemos miedo. Cuando estamos en esta situación, debemos orar y pedir la ayuda de Dios como lo hizo Josafat. Josafat no solo pidió la ayuda de Dios sino que también alabó a Dios diciéndole que era bueno y maravilloso por todas las cosas que había hecho. También cuando Dios les dijo que hicieran, obedecieron. Cuando Dios les dijo que esperaran hasta al día siguiente para marchar a la pelea en contra de sus enemigos, confiaron en Dios y obedecieron sus mandamientos. Ellos siguieron a Dios y vieron a Dios obrar un milagro. Josafat amaba a Dios con todo su corazón. Josafat sabía que Dios es el único que podía salvar al pueblo de su enemigo. Dios ha proveído la manera de salvarnos a nosotros también. Nosotros no tenemos un enemigo como Josafat. Nuestro pecado nos separa de Dios. Para salvarnos y quitar la pared que nos separa de Él envió a Cristo a morir en la cruz por nuestros pecados. Si creemos en Cristo y que Dios lo resucitó, Él vendrá a nuestras vidas y nos perdonara. Un día nos llevará al cielo.

Ayer ya es pasado, ¿Llorar por lo pasado, traerá resultados positivos?, no lo creo, y es que somos número uno para recordarnos del pasado y permitir que eso nos afecte para mal. Tu mejor que nadie sabes que no te fue bien, que hubieras querido que las cosas fueran de otra manera, que nunca te imaginaste el resultado que daría todo lo que se veía venir, pero ya está, se dio, sucedió, las cosas se dieron no como pensaste, pero ahora el panorama es otro.

Quizá en algún momento te preguntes: ¿Por qué Dios permitió?, pero yo te invito a que puedas hacerte otra pregunta: ¿Qué decisiones o acciones tuyas propiciaron esto?, y es que a veces pareciera que le queremos echar la culpa a Dios por lo que nosotros mismos hemos decidido, como que Dios tuviera la culpa de que me haya equivocado o que las cosas me hubieran salido totalmente contrarias a como hubiera querido. Y es que Dios no tiene la culpa de tus decisiones, tu eres libre de decidir qué es lo que quieres hacer o no, y eso también implica que cada decisión que tomes traerá consecuencias; buenas, si son decisiones buenas; malas, si son decisiones malas, lo más recomendable es ir delante del Señor y pedirle que nos guie y esperar a que pueda responder. 

Lastimosamente la mayoría de veces tomamos nuestras propias decisiones basados en lo que creemos que es lo correcto, olvidándonos de consultar a Dios y esperar una respuesta de Él.

Algunos otros se enojan con Dios porque dicen que le consultaron, y es que hay una gran diferencia entre consultar a Dios y esperar a que El responda a la consulta. La mayoría quizá pueda consultarle al Señor sobre algo en específico, pero son pocos los que esperan la respuesta de Dios para esa decisión y se dejan llevar por lo que creen que es lo mejor. Por todo eso quizá últimamente te sientes un poco derrotado, como que al no salir las cosas como quisieras te has sentido defraudado y con un sentimiento de impotencia frente a todo, mas Dios en este día en especial a través de los versos que leímos al inicio te dice lo siguiente:

Primero, “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”, en pocas palabras, olvida de una vez por todas esos malos episodios, su voluntad no es que estés lamentándote todo el tiempo sobre “lo que hubiera sido”.

Segundo, “He aquí que yo hago cosa nueva…”, que difícil asimilar lo que Dios puede y quiere hacer, mas cuando nuestra mente esta nublada por recuerdos del pasado, por eso el Señor en primera lugar nos insta a olvidar lo pasado, y ahora nos promete que “hará cosa nueva”. Y es que así es el Señor, mi Dios es un Dios de nuevas oportunidades, que a pesar de nuestros constantes errores está dispuesto a hacer nuevamente algo precioso en nuestra vida.

Tercero, “Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”, además de prometernos que hará algo nuevo, también nos recuerda su poder sobrenatural, en pocas palabras para El no hay nada imposible, lo que para nosotros puede ser algo que jamás podrá volver a ser, para Dios es de lo más fácil y lo puede volver a hacer y aun mejor que lo primero. Hoy Dios quiere que olvides el pasado, te promete que hará algo nuevo y te confirma que su poder es un Poder Sobrenatural, frente a todo esto, ¿Por qué temer?, ¿Por qué dudar?, ¿Por qué desfallecer?, lo que Dios dice, lo cumple.

¡Vamos! es hora de levantarnos y comenzar a creer en lo que Dios puede hacer en nuestra vida, no limitemos el Poder de Dios, no pensemos que todo está perdido pues El hace de lo perdido algo NUEVO. Sonríe, sécate las lágrimas, date cuenta que tu Dios es un Dios Poderosos, Omnipotente y Soberano. La Palabra que Dios quiere que tu mente y corazón guarden en este día es: “He aquí que yo hago cosa nueva”.

La Biblia dice que el cristiano puede vivir en victoria constante: 2 Corintios 2:14. Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. 1 Corintios 15:57. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria. Dios nos impregna de victoria para que manifestemos en todo lugar olor a victoria. El olor “espiritual” es la fragancia percibida por los demás, y no depende de lo que uno haga sino de lo que fluye de su ser.

Esto es lo que diferencia al cristiano que vive sobre sus dificultades de aquél que se rinde vencido debajo de sus dificultades. Deuteronomio 28:1 y 13 dicen: Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltara sobre todas las naciones de la tierra. Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedeciereis los mandamientos.

Como creyentes podemos caracterizarnos por tener una actitud diferente ante las adversidades de la vida. Esta es una actitud que puede ser aprendida. La vida del Apóstol Pablo también es un ejemplo de aquellos que vivieron una vida de victoria. Este hombre de Dios tuvo todo para ser un derrotado y miserable en su vida, pero vamos a ver en los siguientes pasajes, que de su vida fluía un espíritu de victoria (no exitista o resultadista, que es otra cosa). El pasaje de 2 Corintios 4:7-10 revela varias actitudes victoriosas que podemos aprender:


2 Corintios 4:8. Atribulados en todo, mas no angustiados. 2 Corintios 7:5 dice: En todo fuimos atribulados de fuera, conflictos; de dentro, temores. 2 Corintios 4:8. En apuros, mas no desesperados. 2 Corintios 4:9. Perseguidos, mas no desamparados. Cuando el enemigo nos separa del rebaño, no da el zarpazo final. 2 Corintios 4:9. Derribados, pero no destruidos. Entonces, según la Biblia podemos como creyentes estar: Atribulados mas NO ANGUSTIADOS; En apuros, mas NO DESESPERADOS; Perseguidos, mas NO DESAMPARADOS; Derribados, mas NO DESTRUIDOS.