Yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos: “Dice Jehová el Señor, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados”. Isaías 56:7-8.

BIBLIA EN AUDIO MP3 REINA VALERA 1960

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La Biblia

Contiene la mente de Dios, la condición del hombre, el camino de salvación, el destino de los pecadores y la bienaventuranza de los creyentes. Sus historias son verdaderas y sus decretos son inmutables. Léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para ser santo. Contiene luz para guiarte, alimento para sustentarte y consuelo para animarte. Es el mapa del viajero, es el bastón del peregrino, la brújula del piloto, la espada del soldado, el cielo es abierto y las puertas del infierno son descubiertas. Jesucristo es su tema principal, nuestro bienestar es su propósito y la gloria de Dios es su finalidad. Debe llenar la mente, gobernar el corazón y guiar los pasos. Léela con calma, con frecuencia y con oración. Te ha sido dada en la vida, será abierta en el juicio y será recordada para siempre. Incluye las mayores responsabilidades, recompensará los mayores trabajos y condenará a todos los que tratan con ligereza su sagrado contenido.

domingo, 31 de agosto de 2014

Aprendiendo a confiar en Dios en medio de las circunstancias.

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Aprendiendo a confiar en Dios en medio de las circunstancias.

Salmo 3. Dios es nuestro socorro. !Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde su monte santo. Yo me acosté y dormí,  desperté, porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez millares de gente, que pusieren sitio contra mí. Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste. La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición.

Este mensaje va dirigido a aquellas personas que en su corazón aman a Dios de manera sincera y que están pasando situaciones desesperantes, perseguidos por toda clase de mal, perseguidos por enemigos ocultos, que han sido calumniados, que han sido víctimas de difamaciones con mentiras para dañar su nombre y honra, perseguidos por  deudas, por escasez y algunas veces por falsos hermanos, por enfermedad. Se siente que no hay escapatoria, que no hay salida, los que creíamos nuestros amigos desaparecen como le sucedió a Job en los capítulos uno y dos del libro que lleva su nombre. Puede que todo esto haya acontecido por alguna prueba o ataque del diablo o como consecuencia de errores propios y malas decisiones.

Pero en este salmo 3 encontramos las palabras de aliento del rey David, un hombre como tú o como yo con defectos y virtudes pero con un corazón conforme al corazón de Dios, que en el momento de la crisis supo en quien confiar y refugiarse. Pero antes repasemos el capítulo 11 de la carta a los hebreos en dónde vemos que la vida cristiana normal no siempre es un camino lleno prosperidad y abundancia como muchos lo muestran. Al final de este estudio cito el capítulo 16 del evangelio de Juan en dónde las palabras del mismo Señor Jesucristo nos muestran la verdad y nos da entendimiento para estas situaciones, esperando que seamos fortalecidos interiormente por el poder de su amor y el Espíritu Santo. La verdadera bendición y vida eterna es vivir para Cristo y rendirnos sólo a Él, a su voluntad y propósito para nuestras vidas, no estamos solos, Dios es la fuente de todo bien y don perfecto.   

Hebreos 11. La fe.  Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir. Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos. Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. 

Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados.

Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días. Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz. ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. 

Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.

Ya fortalecidos en nuestra fe por la Palabra de Dios continuemos con el estudio del salmo 3. ¿Qué hacemos cuando nos encontramos desesperados, cuando somos perseguidos y parece que no tenemos salida? Salmo 3:1 “¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios!  Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. 

La única solución de David es exponerle a su Señor cuál es su situación, cuando sus adversarios se han multiplicado. Le expone a Dios que sus adversarios no creen que  Jehová es grande y poderoso, que no creen que en Él haya salvación. Esta es una bella forma de decirle a Dios, mira todos creen que en Ti no hay salvación. Se lo dice porque él si confía que en su Señor si hay salvación.

Cuando nuestra situación es difícil no nos queda más que clamar, implorar a Dios por su ayuda. David, en medio de grande tribulación, con mucha confianza en Dios como su amigo, implora el socorro divino. Esta es la parte más interesante de esta porción de la Palabra; David está confesando y afirmando que Dios es su escudo, su gloria y el que levanta su cabeza. Si lo trajéramos a nuestro contexto, esta es la sola verdad, Dios es nuestro escudo y nuestra gloria y el que levanta nuestra cabeza. No hay nadie más que pueda hacer esto por nosotros sus hijos. Si el pueblo de Dios levanta su cabeza con gozo en el peor de los momentos, sabiendo que todo les ayudará a bien, reconocerán a Dios como quien les da motivo y corazón para regocijarse. Esto nos enseña que tenemos que clamar por Su ayuda. 

Salmos  3:4  Con mi voz clamé a Jehová,  Y él me respondió desde su monte santo. David siempre halló que Dios estaba dispuesto a responder sus oraciones.

Solo en Él podemos confiar y descansar. Salmos 3:5-6. Yo me acosté y dormí, Y desperté,  porque Jehová me sustentaba. 6  No temeré a diez millares de gente,  Que pusieren sitio contra mí. Cuando tenemos a Dios de nuestro lado no debemos de temer de nadie, ni de nada. Nos la confianza de poder dormir y descansar sabiendo que es Jehová quien nos sustenta. Muchos se acuestan y no pueden dormir por dolor del cuerpo, por angustia mental o por la alarma continua del terror nocturno. Pero aquí más bien parece que se refiere a la calma del espíritu de David en medio del peligro. El Señor lo puso en paz por su gracia y por las consolaciones de su Espíritu. Gran misericordia es que nuestra mente persevere en Dios cuando estamos con problemas.

Cuando nosotros tenemos confianza en Dios y lo convertimos en nuestro Padre y amigo, le podremos decir como el salmista: Salmos 3:7  Levántate,  Jehová;  sálvame,  Dios mío; Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste. David estaba seguro de que Dios peleaba sus batallas, lo mismo tenemos que hacer nosotros, pero para eso hay un requisito muy especial que debemos de cumplir primero, y hacerlo a Él el Señor de nuestras vidas. Salmos 3:8. La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición. Este es un Tributo de alabanza a un Dios libertador, cuyo favor es beneficio eficiente. Dios es un Dios de salvación, en su Palabra, lo único que nos pide es que lo hagamos nuestro Padre y amigo como lo hizo David en su tiempo. Hoy tenemos la facilidad de hacerlo nuestro Señor y Salvador personal, por su gracia. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;  y esto no de vosotros,  pues es don de Dios (Efesios 2:8).

Cuando hemos creído que Jesús es la Luz verdadera, solamente tenemos que creer en que Él vino para dar testimonio del Padre, y que vino para reconciliar por si mismo al mundo con Dios, que vino a morir por los pecadores, y que todos nosotros somos pecadores y que por su inmenso amor dio su vida por nosotros para librarnos del pecado, Si nosotros hemos creído esto y lo confesamos con nuestra boca, somos salvos y pasamos a ser sus hijos.

Mi deseo es que la paz y consolación sean ministrados a nuestro ser a través de este estudio y de estás palabras finales del capítulo de Juan 16 dichas por nuestro Señor Jesucristo. Que sea el mismo Espíritu Santo infundiendo vida en la más profundo de nuestra alma, nuestro corazón y nuestra mente, Que sea Dios mismo gobernando nuestro corazón y que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento nos inunde.

Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros. 

Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. 

Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. 

Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre. Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre? Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla. Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis? De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. 

También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre. En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,  pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios. Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre. 

Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegoría dices. Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios. Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.


Refugiémonos en Dios, busquémosle en el lugar secreto porque el no nos rechazará, el es un buen Padre, amoroso , compasivo y protector, sólo el Señor conoce nuestro corazón y nuestras intenciones, dejemos que sea el tomando el control de nuestras vidas y circunstancias. Bendiciones.