Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

domingo, 14 de enero de 2018

El reposo de los hijos de Dios°


Hebreos 4:8-10. Reina-Valera 1995 (RVR1995). Si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios, porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.

Reposo hebreo (nuÆaj) מָנ֫וֹחַ: descansar, asentar, permanecer, estar quieto, un lugar de descanso, estado o condición de reposo.

Reposo griego (anapauo) ανάπαυση: hacer o permitir a alguien que cese de cualquier labor o movimiento a fin de recobrar fuerzas. Implica un esfuerzo y ansiedad anteriores. Su principal significado es el de tomarse, o de hacer tomar, un descanso.


¿Qué es el reposo para los hijos de Dios: la iglesia de Cristo? Nuestro reposo es el Señor Jesucristo. El que entremos en el reposo de Dios es el propósito de Padre Celestial para cada uno de nosotros, es lo mejor que nos puede suceder; el aprender a entrar y permanecer en el reposo de Padre Celestial es la realidad espiritual que nos conviene. Pero nos es necesario entender que es lo que significa ese reposo. Entrar en el reposo de Dios, es entrar en el reino de los cielos, en donde gobierna nuestro Señor Jesucristo, es vivir de acuerdo a sus mandamientos, es permitir que la presencia del Espíritu Santo nos llene en todo tiempo, es comportarnos con nuestros semejantes como Dios espera.

¿Cómo podemos entrar en el reposo? Es un asunto muy sencillo: solamente con una fe verdadera en Dios y su Palabra, acompañada de obediencia sincera a su voluntad para nuestras vidas, como lo vamos a estudiar en este mensaje; aceptando la realidad espiritual de que el Señor tiene planes y propósitos para cada uno de nosotros y que tomemos la decisión de vivir de acuerdo a eso por la eternidad.

¿Cuáles son las cosas que nos ha provisto el Padre Celestial y que nos pertenecen en nuestro Señor Jesucristo dentro de su reposo? El Padre celestial nos ha revelado que todas las riquezas y bendiciones de parte suya para nosotros están en su hijo Jesucristo y que cuando le entregamos todo nuestro ser para que nos gobierne, somos sentados juntamente con Cristo en los lugares celestiales como herederos y coherederos con el Rey de reyes que nos ha escogido de lo vil y menospreciado del mundo para avergonzar a lo sabio del mundo, y nos ha hecho real sacerdocio y nación santa, ministros de Dios para anunciar al mundo las virtudes del Dios.  

Salmos 87:7. Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH). Entonces tanto los cantores como los flautistas, dirán: “En ti están todas mis fuentes de gozo.”

Para muchos este reposo se refiere a la vida que viene después de la muerte en el cielo, pero la realidad espiritual para cada hijo de Dios, es que es para esta vida, para el tiempo presente, porque nuestro reposo ha sido provisto desde la eternidad y por la eternidad por nuestro Padre Celestial y es nuestro Dios y Señor Jesucristo en quien se encuentran la fuente de nuestra salvación, la fuente de nuestra redención, la fuente de toda sabiduría y riqueza espiritual, la fuente de nuestra paz, la fuente del perfecto amor y quien ha prometido que nos pastoreará junto a aguas de reposo.

Mateo 11:25-30. Dios Habla Hoy (DHH). En aquel tiempo, Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que escondiste de los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido. Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer.

Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar. Acepten el yugo que les pongo, y aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso. Porque el yugo que les pongo y la carga que les doy a llevar son ligeros.

Para entrar a ese reposo dado por Dios que dará descanso a nuestras almas y a todo aquel que crea en el Señor Jesucristo, es necesario que aceptemos su yugo sobre nuestras vidas que consiste solamente en guardar sus mandamientos, caminar en su Palabra y confiar en sus promesas.

Hebreos 4. Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH). Reposo de Dios y del Creyente. Por tanto, temamos, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en Su reposo, alguno de ustedes parezca no haberlo alcanzado. Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado las buenas nuevas, como también a ellos. Pero la palabra que ellos oyeron no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en los que la oyeron. Porque los que hemos creído entramos en ese reposo, tal como Él ha dicho:

“Como jure en Mi ira: ‘no entraran en Mi reposo,’” aunque las obras de El estaban acabadas desde la fundación del mundo.

Porque así ha dicho en cierto lugar acerca del séptimo día: “Y Dios reposo en el séptimo día de todas Sus obras;”  y otra vez en este pasaje: “no entraran en Mi reposo.” Por tanto, puesto que todavía falta que algunos entren en él, y aquéllos a quienes antes se les anunció las buenas nuevas no entraron por causa de su desobediencia (incredulidad), Dios otra vez fija un día: Hoy. Diciendo por medio de David después de mucho tiempo, como se ha dicho antes: “Si ustedes oyen hoy Su voz, no endurezcan sus corazones.” Porque si Josué les hubiera dado reposo, Dios no habría hablado de otro día después de ése. Queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios. Pues el que ha entrado a Su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las Suyas. Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguien caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia.

Aunque el reposo en el Antiguo Testamento permanece en la esfera de las promesas, en el Nuevo Testamento ellas se cumplen. Los creyentes, por fe en Cristo, han entrado en el reposo (Hebreos 12:22-24. Dios Habla Hoy (DHH). Ustedes, por el contrario, se han acercado al monte Sión, y a la ciudad del Dios viviente, la Jerusalén celestial, y a muchos miles de ángeles reunidos para alabar a Dios,  y a la comunidad de los primeros hijos de Dios inscritos en el cielo. Se han acercado a Dios, el Juez de todos, a los espíritus de los hombres buenos que Dios ha hecho perfectos, a Jesús, mediador de una nueva alianza, y a la sangre con que hemos sido purificados, la cual nos habla mejor que la sangre de Abel).

La Biblia nos va enseñando y revelando como es el reposo de Dios, un descanso que podemos ver en varios aspectos: El descanso de la creación, la entrada de Israel en Canaán, el reposo de la salvación, el reposo de la consagración y el reposo eterno en el cielo. En la carta a los Hebreos el escritor estaba hablando sobre el reposo de confiar plenamente en Dios, no sólo para la salvación sino también para la vida diaria, para poder superar las todas las circunstancias de la vida diaria, los problemas, las debilidades, los temores, las dudas, y para darnos la ayuda, la sabiduría y la fortaleza que necesitamos para vivir la vida cristiana en medio del mundo del que fuimos rescatados y en el cual vivimos para dar testimonio de la luz de nuestro Señor Jesucristo.

Veamos ahora lo que le sucedió al pueblo de Israel. Israel vagó por el desierto porque los israelitas no tuvieron fe para entrar en la tierra prometida. Como ya hemos visto, Canaán no representaba al cielo; representa el lugar de las bendiciones espirituales y la victoria.

Fue su incredulidad. Nosotros no reconocemos, y seguramente ellos tampoco reconocieron, que dudar de la Palabra de Dios era un pecado tan grave. Y es uno de los peores pecados porque conduce a otros pecados. A aquellos israelitas que se encontraban en el desierto, la incredulidad los llevó a adorar al macho cabrío, a la inmoralidad sexual, y a una negación absoluta y a un rechazo de Dios, a medida que le volvieron la espalda, llegando incluso a desear regresar a Egipto. Decidieron que la esclavitud en Egipto era mucho mejor que vivir por la fe en la Tierra Prometida.

Desgraciadamente, hay muchos cristianos que aún viven de acuerdo con los criterios de este mundo. No saben realmente lo que es confiar en Cristo y vivir por la fe confiando en Él.

"¿Y con quienes estuvo él disgustado cuarenta años?" Dios estuvo disgustado con aquella multitud que salió de Egipto. Habían pecado y como resultado, murieron y sus cadáveres quedaron en el desierto. Sólo dos hombres entre aquel numeroso grupo tuvieron fe y creyeron en Dios fueron Josué y Caleb. Y fueron los únicos que llegaron a entrar en la nueva tierra. Ni siquiera Moisés llegó a la Tierra Prometida, aunque su problema no fue tanto su falta de fe, si no su desobediencia concreta cuando golpeó la roca con ira, antes de hablar a la roca como Dios le había.

El versículo 18, dice: "¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?" Aquí no se estaba refiriendo al cielo sino al reposo de Canaán. A causa de su incredulidad no supieron lo que sería caminar por Canaán, disfrutando de los frutos de esa tierra, y experimentando satisfacción simplemente por creer en Dios. Dios dijo que no entrarían en su reposo. Y pronunció un juramento en relación con esa decisión. Su adoración del macho cabrío y su inmoralidad sexual no fueron los pecados que les impidieron disfrutar de la bendición de Dios. Su pecado más grave fue el de la incredulidad. La incredulidad nos despoja de la bendición y también nos impulsa a cometer otros pecados.

Aquí vemos el primer imperativo de la carta a los Hebreos: "Temamos". Pablo recomendó a los creyentes Hebreos que continuaran en una relación de comunión y compañerismo con el Señor. Proverbios 1:7. "El principio de la sabiduría es el temor del Señor". Ése es el tipo de temor que necesitamos que abunde en nuestro corazón: temor reverente.

También es necesario que entremos en el "reposo" de la salvación, el reposo de confiar en Cristo como Salvador. Moisés condujo a los israelitas fuera de la tierra de Egipto, pero no pudo introducirlos en Canaán. Josué los introdujo en la nueva tierra, pero veremos que él no les pudo proporcionar el reposo. Muchos de ellos nunca encontraron dicho reposo; nunca asumieron el control de sus posesiones en la tierra. Los valores del mundo, la naturaleza carnal con sus pasiones y el diablo les robaron muchas bendiciones que Dios tenía para ellos. Usted y yo vivimos en un mundo malvado. El sistema del mundo no es un amigo de la gracia de Dios, no es un amigo de los creyentes. Muchos creyentes aún no lo han descubierto y mantienen amistad con el mundo y con quienes son del mundo.

El escritor estaba exponiendo aquí el reposo de la salvación, el reposo de confiar en Cristo. Debemos confiar en nuestro Señor Jesucristo completamente porque el es nuestro reposo, es nuestro estado ideal para nuestras vidas. Es la incredulidad, lo que nos roba el descanso, el reposo de la salvación, y nos priva del reposo de la satisfacción y de la bendición que Dios nos puede dar, nuestra buena tierra lo que nos pertenece en Jesucristo acá en la tierra y por la eternidad.  

Jesucristo es Señor del reposo.  Juan 5:15-18. Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH). El hombre se fue, y dijo a los Judíos que Jesús era el que lo había sanado. A causa de esto los Judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en el día de reposo. Pero Jesús les respondió: “Hasta ahora Mi Padre trabaja, y Yo también trabajo.” Entonces, por esta causa, los Judíos aún más procuraban matar a Jesús, porque no sólo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios Su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

En Dios no se excluyen trabajo y reposo, sino que expresan el carácter trascendente de la vida divina; tal es el misterio que anunciaba la Sabiduría en reposo al mismo tiempo que trabajaba. El trabajo de Cristo y de los obreros de la mies consiste en socorrer con gozo a las ovejas fatigadas y abatidas, pues Jesús ofrece el reposo a las almas que acuden a él.

Hebreos 4:11. Nueva Traducción Viviente (NTV). Entonces, hagamos todo lo posible por entrar en ese descanso, pero si desobedecemos a Dios, como lo hizo el pueblo de Israel, caeremos.

Pongamos todo nuestro esfuerzo por disciplinar nuestros cuerpos y mentes, para que al trascenderlos en su presencia nadie pueda caer al envolverse de nuevo en razonamientos vanos que le pueden hacer caer.
Hebreos 4:12. Traducción en lenguaje actual (TLA). Cada palabra que Dios pronuncia tiene poder y tiene vida. La palabra de Dios es más cortante que una espada de dos filos, y penetra hasta lo más profundo de nuestro ser. Allí examina nuestros pensamientos y deseos, y deja en claro si son buenos o malos.

La palabra de Dios nos imparte vida espiritual, porque su esencia es poderosa para trasformar al hombre, penetrando hasta lo más profundo, desprendiendo el alma del hombre de su espíritu, esto debe ser discernido y meditado, porque no es algo que podamos comprender tan fácilmente. Para que los pensamientos y las intenciones del corazón puedan ser juzgados correctamente, no se debe hacer con la mente, solo la mente de Dios, puede darnos la capacidad de juzgar con justicia, y dividir el alma del espíritu.

Hebreos 4:13. Nueva Traducción Viviente (NTV). No hay nada en toda la creación que esté oculto a Dios. Todo está desnudo y expuesto ante sus ojos; y es a él a quien rendimos cuentas.
Es con la ayuda de Dios, de su Espíritu Santo que podemos entrar en el reposo de Dios, es a través del Señor Jesucristo que obtenemos gracia, misericordia y oportuno socorro en medio de todas las situaciones que atravesemos en esta tierra.

Hebreos 4:14-16. Nueva Traducción Viviente (NTV). Cristo es nuestro Sumo Sacerdote. Por lo tanto, ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que entró en el cielo, Jesús el Hijo de Dios, aferrémonos a lo que creemos. Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo, él nunca pecó. Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.